
Ahora que remiten los disturbios en los suburbios franceses,
"solo" unos 400 vehículos incendiados, dificil decir algo que no se haya dicho ya, más que nada porque es un fenómeno que se venía larvando sin que muchos lo llegaran a reconocer y ha estallado con la muerte de dos adolescentes que se escondían de la policía.
Señales de aviso no faltaban: una ciudadanía completamente separada de su clase político-mediática, que rechazó el referendum convocado para proseguir con la integración europea; el Frente Nacional consolidando sus posiciones entre los sectores más desfavorezidos y depurando su crítica al Establishment, a pesar de su demonización por el Sistema; una economía languideciente y tendente a la deslocalización incapaz de convertirse en núcleo de progreso europeo como se esperaba junto con Alemanía, una creciente masa de "jóvenes" hijos de los que llegaron durante los "Treinta Gloriosos" (1945-1975) sin futuro y desarraigados...
El conflicto ha estallado por la parte más desfavorecida, los que no tienen nada que perder. En efecto, la clase obrera depauperada protesta votando al Frente Nacional y contra la nueva Constitución Europea, sus hijos van consiguiendo trabajos precarios y disponen de ciertos ahorros. En cambio, la "racaille", que podría traducirse como el populacho más barriobajero, es el que saca su instinto animal dispuesto a comerse el mundo aun a precio de pagar con lo único que tiene, su propia vida o privación de libertad. Así ha ocurrido siempre, y solo hay que recordar que las propias calles de París tuvieron que ser rediseñadas en grandes avenidas para evitar algaradas como las de "
La Comuna" no hace tanto tiempo. Que ahora sean "jóvenes" de origen extra-europeo es sólo una anécdota en la que el factor religioso islamista pudiera estar amplificando el efecto. Dice mucho de cómo el Estado (Francés) ha ido "domesticando", o aburguesando en términos menos biológizantes, a través de los decenios a sus propios conciudadanos del hexágono; a cambio eso sí de algo llamado confort y bienestar. Suena "
pauloviano", pero es que alguien nos ha puesto la trampa y hemos mordido...y luego nos escandalizamos de que los recién llegados no se comporten como nosotros. ¡ Si es que no han tenido tiempo de domesticarse estos bárbaros !

Por lo demás, la incapacidad del Estado francés para asimilar, económica y socialmente, tanto excluido-desarraigado-inmigrante traerá con mucha probabilidad la creación de "
suburbios salvajes" donde no aplica las leyes republicanas y la economía es enteramente sumergida y dedicada mayormente al comercio ilegal. La
alternativa a esto serían medidas algo más duras que la "tolerancia cero", como por ejemplo la militarización de los espacios conflictivos bajo el toque de queda o el confinamiento en prisiones estatales de todo este población abocada a la delincuencia o el vandalismo, según el modelo americano que ya cuenta con millón y medio de reclusos, en su gran mayoría negros e hispanos. La medidas de corte social se enfrentan a una coyuntura económica globalizada y particularmente poco favorable para la sobrecarga impositiva, llegando suponer el estrangulamiento definitivo de la economía francesa.
Para los demás también hay, ya que según explicaba reciéntemente
Robert de Herte, el Estado está tratando de suplir su creciente falta de autoridad moral y obsolescencia política con el reforzamiento del aparato represivo. Asi con la excusa de la lucha contra la delincuencia y el vandalismo de la "racaille" se pudieran llegar a implantar medidas excepcionales que afectan al control y libertades básicas de toda la población. Las clases medias tendrán que soportar también los planes sociales del gobierno con subidas de impuestos, en una economía ya de por sí asfixiada fiscalmente.

Algunos analistas como
John Robb están advirtiendo de la posibilidad de que la revuelta callejera se convierta en swarming y afecte a nucleos o redes vitales de actividad económica (energía, gas, oleoductos...) , provocando un colapso económico de la nación. Igual de interesante es su descripción del sistema
neotribalista en pleno siglo XXI y que será capaz de "conectar" tribus guerrillera de Irak con las tribus urbanas de sus "hermanos" en Occidente.
Habrá que esperar a la evolución de los acontecimientos, pero no se puede nadar contra corriente, y puede que el marco político de convivencia que hemos conocido como Estado Social dentro de las nacionalidades europeas de integración histórica esté ya más que podrido por dentro y por fuera.